La contaminación en los alimentos

¿Qué
comemos?
La respuesta a esta pregunta se relaciona con los alimentos
que preferimos comer, con la calidad de alimentos que
elegimos, el estado y la manera de elaboración
¿Leemos las etiquetas de los alimentos?
Muchas veces compramos y consumimos alimentos sin leer
las etiquetas, nos dejamos llevar por el diseño
la imagen y los colores pero no investigamos que dicen
las letras de tamaño pequeño del envase
Los rótulos llaman la atención con enunciados
que ejercen una influencia incuestionable por ejemplo
“fresco”, “ natural”, “dietético”,
“Light”, “0 calorías”,
“orgánico” : ¿Analizamos si
hay una relación entre el mensaje, el significado
de los términos y los efectos reales en nuestra
salud?, ¿ Tenemos en cuenta las recomendaciones
de cantidad, dilución y uso de dichos alimentos?
¿Observamos las fechas de elaboración y
vencimiento?
La
contaminación de los alimentos consiste en
la presencia en éstos y otros productos relacionados
de sustancias de origen biológico o químico
y tóxico para la salud del consumidor. |
Biológica
Se
presenta por la invasión de microbios patógenos
(patos = enfermedad; geno = que da origen) durante
la elaboración, la manipulación,
el transporte y la distribución al público
de los alimentos, u originada por el mismo consumidor.
*Portadores
de enfermedades de los que manipulan alimentos
y los contaminan
*Animales enfermos que dan origen a productos
contaminados
*La contaminación de alimentos durante
la elaboración, manipulación, transporte
y distribución al público
|
Química
Se
debe a la presencia de elementos o sustancias
químicas provenientes de desechos de actividades
humanas, de la adición de sustancias a
los alimentos, o sustancias tóxicas de
origen natural .
*Metales
pesados
*Pesticidas
*Restos de medicamentos y sustancias de crecimiento
aplicados a los animales (hormonas, antibióticos)
*Aditivos
*Sustancias tóxicas naturales
|
¿Qué
podemos hacer?
Prevenir, cuidar, leer, elegir concientemente, y…
todas las acciones creativas que permitan encontrar un
camino saludable para nuestra alimentación
• No comprar latas ni frascos que estén dañados
o con tapas abultadas. Es posible que la comida que se
encuentra en su interior contenga bacterias que causen
enfermedades.
• Cuidar la cadena de frío de los alimentos
refrigerados y congelados, colocarlos rápidamente
en la heladera. Las bacterias se multiplican cuando la
temperatura de los alimentos perecederos se eleva hasta
la temperatura ambiental.
• No comprar ni beber leche cruda (no pasteurizada).
Puede contener bacterias nocivas, como Salmonella.
• Leer las etiquetas, en ellas esta la información
nutricional y la composición química de
cada alimento
• Cerciórese de que la temperatura del refrigerador
sea de 4°C o más fría y que la temperatura
del congelador sea de –18°C o más fría.
• Guardar siempre leche, crema, carne, pollo y pescado
en el refrigerador o en el congelador.
• Envolver los alimentos con papel o plástico,
o colóquelos dentro de recipientes rígidos
con tapas bien cerradas para congelarlos. No guardar alimentos
descubiertos en el refrigerador.
• No comer alimentos enmohecidos ni alimentos que
despidan un olor desagradable
• No colocar carne, ni pollo, ni pescado cocinado
sobre platos o tablas utilizados para alimentos crudos.
No cortar la carne cocinada, ni el pollo y/o pescado con
cuchillos utilizados para cortar los alimentos crudos.
• Consumir pronto los alimentos cocinados y refrigerar
los sobrantes sino se los consume dentro de las primeras
dos horas que transcurren después de haberlos preparado.
Al servir la comida, mantener calientes los alimentos
calientes (por arriba de 60°C) y fríos los
alimentos fríos (por debajo de 4°C)
• Descongelar los alimentos freezados dentro del
refrigerador, no sobre una mesa o un mostrador a temperatura
ambiental.
• Cuidar la limpieza de los elementos que se utilizan
en la cocina y la higiene en la elaboración de
los alimentos para evitar que proliferen las bacterias.
Cuidados de los alimentos:
Huevos: Comprar huevos limpios y sin grietas. Mantener
los huevos dentro del refrigerador. Utilizar los huevos
frescos dentro de las primeras 3-5 semanas que transcurren
después de comprardos y los huevos duros dentro
de la primera semana. No comer huevos crudos.
Carne: No comer carne picada cruda, debe cocinarse bien
(todo corte de carne), algunas veces, la carne picada
cruda contiene bacterias capaces de causar diarrea, náusea
y vómito considerables.
Si se guarda en el refrigerador carne o pollo cocinados,
utilizarlos dentro de los primeros 3-4 días.
Pescado: No comprar pescado que despida un olor intenso
y desagradable, con ojos manchados u opacos, con piel
manchada o empañada.
Guardar el pescado fresco en el refrigerador inmediatamente
después de comprado. Cocinarlo antes de que transcurra
un día o guardarlo en el congelador.
Cocinar el pescado completamente y no comer pescado crudo,
como el sushi o el sashimi.
Frutas y verduras: Lavar muy bien las verduras y/o quitar
la cáscara de las frutas
¿Cómo elegir los alimentos?
En el momento de elegir los alimentos inciden las propiedades
organolépticas: el sabor esperable, la textura,
el olor, la presentación, y el aspecto, tanto del
propio alimento como de su envoltorio. En muchas ocasiones,
los factores cognitivos, emocionales, socio-culturales,
económicos, es decir, lo que gusta y lo que no,
el conocimiento y las actitudes relacionados con la salud
y la dieta, el contexto social, los hábitos, la
educación recibida, etc.
La elección del alimento ayuda cubrir necesidades
nutritivas a corto plazo, a prevenir problemas de salud
a largo plazo, y eliminar los riesgos de toxiinfección,
por esto dos elementos a considerar son calidad y seguridad
Elegir alimentos naturales:
Preferir el consumo de frutas y jugos frescos en vez de
productos envasados ya que estos se han diseñado
principalmente para países que no tienen frutas
ni verduras frescas todo el año y deben ser almacenada
y transportada, motivo por el cual les deben añadir
aditivos para evitar el crecimiento de hongos, bacterias
entre otras sustancias perjudiciales.
Los aditivos y procesos físicos por los que pasan
las frutas para ser convertidas en jugos envasados, o
las verduras y legumbres envasadas cambian las cualidades
organolépticas es decir los sabores, olores propios
y las cualidades naturales.
Debe agregarse que cuando no hay exhaustivo control del
etiquetado ni del contenido de ingredientes como los aditivos
químicos, las empresas generalizan datos importantes
como por ejemplo indican: Aditivos permitidos, Estabilizantes
naturales, Colorantes y Saborizantes autorizados a una
gran gama de sustancias químicas incorporadas al
alimento; que pueden afectar la saludad por ejemplo causar
reacciones alérgicas.
Los alimentos naturales brindan todos sus minerales y
vitaminas intactas. Los colores y sabores naturales contienen
Fitoquímicos, estas sustancias brindan protección
nutricional en la prevención de enfermedades
Contienen enzimas, sustancias digestivas, fibras para
la regulación intestinal y poseen entre 80 y 97%
de agua.
No contienen cantidades elevadas de azúcar como
las que se encuentran en los jugos artificiales, refrescos
en polvo y bebidas gaseosas, ni contienen cantidades extras
de sodio como se halla en los alimentos envasados.
De
acuerdo con lo que pensamos y sabemos, podemos desarrollar
excelentes explicaciones para seguir igual, repitiendo
los mismos resultados que no deseamos o bien hacer un
cambio que nos permita lograr lo nuevo en nuestra vida.
Somos capaces de generar una realidad especial a partir
de lo que se conoce, se transmite y de lo que se hace
para vivir mejor
“El poder reside en el tipo de conocimiento
que uno posee. ¿Qué sentido tiene conocer
cosas inútiles? Eso no nos prepara para nuestro
inevitable encuentro con lo desconocido.
Nada
en este mundo es un regalo. Lo que ha de aprenderse debe
aprenderse arduamente.
Cada
vez que un hombre se propone aprender tiene que esforzarse
como el que más, y los limites de su aprendizaje
están determinados por su propia naturaleza. Por
tanto, no tiene sentido hablar del conocimiento. El miedo
al conocimiento es natu¬ral; todos lo experimentamos,
y no podemos ha¬cer nada al respecto. Pero por temible
que sea el aprendizaje, es más terrible la idea
de un hombre sin conocimiento.”
Fragmentos
de “Enseñazas de Don Juan” de Carlos
Castaneda